El Quisqueya puede renacer en el Malecón
El presidente Luis Abinader creó una Comisión para evaluar la viabilidad de construir un nuevo estadio o remodelar el actual Estadio Quisqueya–Juan Marichal. La propuesta ha despertado un amplio debate entre fanáticos, urbanistas, economistas y cronistas de deportivos.
Las posibles opciones van desde una remodelación profunda hasta la reconstrucción total, que incluiría un estadio moderno acompañado de hoteles, restaurantes y otros servicios complementarios. La Major League Baseball (MLB), interesada en la posibilidad de realizar juegos oficiales en el país, ha enviado sus sugerencias y requerimientos técnicos para garantizar que cualquier nueva instalación cumpla con los estándares internacionales.
Hasta ahora, el proyecto se mantiene en fase de evaluación. Analistas locales estiman que la construcción o reconstrucción podría tardar alrededor de dos años, dependiendo del tamaño del proyecto y del proceso de licitación de los oferentes.
Modernizar el Estadio Quisqueya no solo busca mejorar el área deportiva; también pretende revitalizar el entorno urbano del Ensanche La Fe y zonas aledañas, atrayendo inversión privada y nuevos negocios. Un estadio moderno y multifuncional podría convertirse en un ícono arquitectónico y turístico para Santo Domingo.
Sin embargo, hay realidades que no deben ignorarse del Colozo de la Fe, que aunque es parte del patrimonio deportivo nacional, se encuentra en un área altamente congestionada, con problemas de tráfico, ruido y deficiencia lumínica. Además, su cercanía a un centro de salud y la falta de transporte masivo directo lo hacen un tanto incómodo para quienes asisten al gran estadio icono del beisbol nacional y otros eventos que se realizan en sus terrenos.
Ante este panorama, surge una alternativa más sensata: trasladar el estadio a los terrenos de la Feria Ganadera. Este espacio cuenta con amplias áreas planas, excelente conexión vial —a través de las avenidas George Washington, Luperón e Independencia— y distancia suficiente de las zonas residenciales para evitar conflictos por ruido y tránsito.
La ubicación también permitiría integrar el nuevo estadio al corredor turístico del Malecón, zona que cuenta con hoteles, restaurantes y áreas de esparcimiento ideales por su proximidad. Incluso podría pensarse en parqueos estructurados para el flujo vial, diseñados con criterios de eficiencia y modernidad, algo difícil en la zona del estadio Quisqueya
Además, el acceso al Metro de Santo Domingo y su conexión con la Línea II facilitarían la movilidad desde diferentes puntos de la ciudad, implementando un sistema con rutas de autobuses o transporte alternativo desde la parada del metro al nuevo complejo que completaría una red eficiente, ágil y segura.
Otra ventaja clave sería la posibilidad de desarrollar un nuevo proyecto bajo un modelo de alianza público–privada (APP). Un estadio multifuncional y rentable —capaz de albergar no solo béisbol, sino conciertos, ferias y eventos culturales— podría garantizar ingresos sostenibles y dinamizar la economía local sin depender exclusivamente de fondos públicos.
En definitiva, remodelar el Estadio Quisqueya sería una mejora limitada y costosa para un espacio saturado. En cambio, construir un nuevo estadio en la Feria Ganadera representa una visión de ciudad moderna, con planificación urbana y proyección turística.
El viejo estadio Quisqueya tiene un valor simbólico indiscutible, pero Santo Domingo necesita mejorar. Crear un estadio nuevo en el litoral costero no solo preservaría el legado del béisbol dominicano, sino que lo elevaría a una dimensión internacional, acorde con la modernidad, el desarrollo y grandeza del deporte rey de los dominicanos. ¡Play Ball!















